Métodos de inducción del trabajo de parto en embarazos a término para mujeres con cesárea previa

Métodos de inducción del trabajo de parto en embarazos a término para mujeres con cesárea previa

Resumen de la BSR

Hallazgos clave

  • Los estudios clínicos incluidos no tuvieron la potencia estadística como para detectar diferencias en los resultados maternos y neonatales pertinentes.
  • En los estudios clínicos, al comparar la prostaglandina E2 frente a la oxitocina, no se hallaron diferencias estadísticamente significativas en las tasas de cesárea, la morbilidad neonatal grave o la muerte perinatal, ni en la muerte materna y la morbilidad materna grave. Hubo una rotura uterina en una mujer del grupo de prostaglandina, pero esto no fue estadísticamente significativo.
  • Al comparar el misoprostol con la oxitocina, el único resultado informado fue la rotura uterina, pero la diferencia no fue estadísticamente significativa.

Evidencia incluida en esta revisión

Se incluyeron dos estudios clínicos realizados en la década de 1990, en los que participaron 80 mujeres. Un estudio clínico aleatorizó a 42 mujeres (que requirieron la inducción del trabajo de parto debido a preeclampsia o a un embarazo prolongado) a la prostaglandina E2 vaginal o la oxitocina. El otro estudio clínico, en el que se incluyó a 38 mujeres y se comparó el misoprostol vaginal con la oxitocina, se interrumpió de forma prematura debido a que se produjeron dos casos de rotura uterina en el grupo de misoprostol. No se realizó un metanálisis, dado que los métodos usados en los dos estudios fueron diferentes.

Evaluación de la calidad

Se consideró que un estudio clínico tenía riesgo bajo de sesgo. El riesgo de sesgo del segundo estudio clínico fue incierto, porque no se informaron datos metodológicos.

Repercusiones clínicas

Hay una falta de evidencia de los estudios clínicos controlados aleatorizados como para extraer conclusiones sobre el método de inducción del trabajo de parto preferido en mujeres con cesárea previa. Los datos derivados de estudios observacionales sugieren que el uso de un método con prostaglandina aumenta los riesgos de que las mujeres tengan una rotura uterina en comparación con el trabajo de parto espontáneo o el método mecánico de inducción.

Investigaciones futuras

Es improbable que se lleven a cabo futuros estudios clínicos controlados aleatorizados que evalúen estas comparaciones. En el caso de que se hagan, los estudios clínicos deberán tener buena calidad y un tamaño muestral adecuado, evaluar resultados maternos y neonatales pertinentes, e incluir métodos farmacológicos y mecánicos. Los autores recomiendan estudios prospectivos de cohortes que tengan la potencia estadística adecuada.


Revisión Cochrane

Cita: Jozwiak, M.; Dodd, J. M. Methods of term labour induction for women with a previous caesarean section. Base de Datos Cochrane de Revisiones Sistemáticas 2013, Número 3. Art. n.º: CD009792. DOI: 10.1002/14651858.CD009792.pub2.

Resumen

La inducción del trabajo de parto es una intervención obstétrica frecuente, de la que se informa un resultado del 20% al 30% de partos posteriores a la inducción. Las mujeres con cesárea previa corren más riesgo de rotura uterina, en particular, cuando el trabajo de parto se induce. En el caso de las mujeres que han tenido cesárea previa y que, en un embarazo posterior, requieren la inducción del trabajo de parto, se desconoce el método preferido de maduración cervical e inducción del trabajo de parto.

Evaluar los beneficios y los daños asociados con diferentes métodos que se utilizan para inducir el trabajo de parto en mujeres que han tenido una cesárea previa y requieren la inducción en un embarazo posterior.

Se realizaron búsquedas en el Registro de Estudios Clínicos del Grupo Cochrane de Embarazo y Parto (Cochrane Pregnancy and Childbirth Group) (31 de julio de 2012) y en las referencias de los estudios recuperados.

Se incluyeron todos los estudios clínicos controlados aleatorizados que compararan cualquier método de inducción del trabajo de parto o maduración cervical en el tercer trimestre con un placebo o la ausencia de tratamiento, u otros métodos, en mujeres con cesárea previa que requerían la inducción del trabajo de parto en un embarazo posterior.

Los métodos de maduración cervical o inducción del trabajo de parto podían incluir lo siguiente: prostaglandina sintética (incluida la prostaglandina E2 [PGE2] por vía oral o vaginal y el misoprostol), mifepristona, métodos mecánicos (entre ellos, sondas de Foley y sondas con balón doble), oxitocina o placebo.

 

Los dos autores de la revisión evaluaron, en forma independiente, los estudios clínicos para determinar la inclusión y la calidad. Cualquier desacuerdo se resolvió mediante el análisis. Ambos autores de la revisión extrajeron, en forma independiente, los datos y los revisaron para determinar su precisión.

Se incluyeron dos estudios (con un total de 80 mujeres). Sin embargo, los dos estudios incluidos emplearon diferentes métodos y, por lo tanto, el metanálisis no fue adecuado. Los dos estudios incluidos compararon óvulos vaginales de PGE2 de 2,5 mg frente a oxitocina (Taylor y colegas) y misoprostol frente a oxitocina (Wing y colegas). El riesgo de sesgo de los estudios incluidos se consideró bajo e incierto, respectivamente.

Óvulos vaginales de PGE2 frente a oxitocina : Taylor y colegas incluyeron a 42 mujeres, con la misma distribución entre ambos grupos. Las características basales y los motivos para la inducción del trabajo de parto fueron semejantes entre los grupos. No hubo diferencias significativas en ninguna de las medidas de resultado informadas (cesárea, parto vaginal instrumental, analgesia epidural, puntaje de Apgar, muerte perinatal). Se produjo una rotura uterina en el grupo de prostaglandina después del uso de prostaglandina y oxitocina, mientras que no hubo ninguna rotura uterina en el grupo de oxitocina (un estudio; 42 mujeres; razón de riesgo [RR]: 3,00; intervalo de confianza del 95% [IC 95%]: 0,13 a 69,70).

Misoprostol frente a oxitocina : El estudio llevado a cabo por Wing y colegas se interrumpió en forma prematura después de la inclusión de 38 mujeres debido a inquietudes sobre la seguridad. Se habían incluido 17 mujeres en el grupo de misoprostol y 21 mujeres en el grupo de oxitocina. No hubo diferencias significativas en la única medida de resultado informada por los autores, la rotura uterina, que se produjo dos veces en el grupo de misoprostol y ninguna vez en el grupo de oxitocina (un estudio; 38 mujeres; RR: 6,11; IC 95%: 0,31 a 119,33).

 

 

Los estudios clínicos controlados aleatorizados no aportan información suficiente como para fundar las decisiones clínicas sobre el método óptimo de inducción del trabajo de parto en mujeres con cesárea previa.